lunes, 15 de agosto de 2011

Te dí...

 


Te di mi vida, la tomaste... sorbiste de ella y hiciste desaparecer mi fuerza, mi alma...
Te di mi corazón, lo estrujaste... bebiste de él... lo desechaste como un viejo abalorio...
Te di mi voz... la silenciaste... 
Te di mi paz... pero perturbaste todo a mi alrededor...
Te di mis hijos... sangre de tu sangre, carne de tu carne... los olvidaste
Te di mi voluntad... que la hiciste tuya, me manejaste... dependí de tí...
Te di años de juventud... te robaste mi alegría, mis ganas de vivir...
Te di todo...
Y ahora me sacaste la dignidad... no te bastó con todo lo que te dí...
Es hora de romper... recuperar todo lo que dejé ir, por tí. 
Es hora de volver a volar... salir de la jaula que creaste para mí.
Es hora de .


......................
Te quiero mamá. Siempre a tu lado pase lo que pase.


jueves, 21 de julio de 2011

Sueños




¿De qué estan hechos los sueños? 
Materia gris? que encuentra su liberación al ciberespacio? 
Fantasías infantiles…?
Deseos imposibles?
Los sueños son rios inmensos y poderosos que corren en nuestro sistema, tratando de encontrar un lugar por donde seguir fluyendo… 
Solo tenemos que abrir la puerta y dejarlos ser.

Nunca

Podrás lastimar mi corazón, cortar mis alas o cegar mis ojos. Pero Nunca podrás tener mi libertad, ni mi alma ni mi voz... Incluso si me mantienes en esta jaula


Yo siempre volaré más alto que tú... SIEMPRE...



sábado, 8 de enero de 2011

Luz


Luz




Ella gimió… pero era un tipo diferente de gemido, no era placer, no era amor… no era aquello que la había traído hasta este momento.  Ella frotó su vientre redondeado y en silencio elevó una pequeña plegaria al cielo, para que su niño este bien. Nuevamente gimió… todo era tan irrelevante ahora, algo trascendental  estaba a punto de acontecer en su vida, a pesar de que solo ella y unos cuantos más lo sabrían  e iban a ser feliz con ello.

Su vientre duro se tensó aún más y sus pulmones cansados y trabajando a su máximo nivel, trataron de retener con pequeñas respiraciones, la mayor cantidad posible de oxigeno. Aún lográndolo dolorosamente parecía un trabajo tan duro.

El doctor le pidió, casi como una orden, que respirara con pequeñas exhalaciones, ella lo miró incrédula y retuvo las palabras en su boca para comenzar a obedecer… él tenía razón, si ella lograba concentrarse y respirar de la manera que le había dicho, el dolor disminuía.

Pero a pesar de eso… aún dolía.

Algo parecía desgarrar su vientre y se sentía partir en dos, una ruptura que la recorrió desde la punta de sus pies hasta su coronilla, un dolor que loa traspasó...

Y gritó…

A pesar de que alguien sostenía su mano, trazando círculos sobre su piel con el pulgar, a pesar de que respiraba y había sido una chica obediente… ella gritaba.

Parecía que no iba a poder hacerlo, no iba a poder… era tan desesperante! Porque ella lo deseaba, estaba poniendo todo de ella misma para lograrlo. Ella deseaba pujar, ella deseaba dejar de gritar para poder respirar, ella deseaba poder hacerlo mejor, pero estaba tan asustada… ella temía hacer todo mal.

_Puja!_ ese grito demandante, a toda voz, resonó en sus oídos, fue el pequeño motor que le dio energías para acatar la orden, su mismo cuerpo lo hacía casi involuntariamente… ella debía hacerlo.

Puso todo de sí.

Reunió todas sus fuerzas necesarias y ahogó un grito mientras se doblaba en si misma y empujaba con todas sus fuerzas a esa vida por nacer. El mundo desapareció…

Y uno nuevo dio a la luz…

Un pequeño llanto la hizo jadear y abrir los ojos, que aún empañados y nublados por su sudor, pudieron enfocarse en ese ser diminuto que lloraba por primera vez. En manos enguantadas de blanco, esa parte de ella se removía asustada al haber salido a la vida, y ella lloró… pero de felicidad…

Ella lo ayudaría… la vida no era tan mala después de todo.

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Dedicado a mi hermana, que me hizo recordar lo hermoso que es ese instante...

jueves, 30 de septiembre de 2010

Aunque...

AUNQUE...


AUNQUE SIENTAS EL CANSANCIO




AUNQUE LAS FUERZAS TE ABANDONEN

AUNQUE UN ERROR TE LASTIME

AUNQUE UNA ILUSIÓN SE APAGUE

AUNQUE UN DOLOR QUEME TUS OJOS

AUNQUE IGNOREN TUS ESFUERZOS

AUNQUE LA INGRATITUD SEA LA PAGA

AUNQUE NO COMPRENDAN TU RISA

AUNQUE TODO PAREZCA NADA

VUELVE A EMPEZAR   

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Esto no es mío... pero es así como me siento ahora, eso refleja mi alma. Espero poder hacer la última parte, gracias.

jueves, 26 de agosto de 2010

Y grito!


Y grito!

Y las palabras fluyen como miel corriendo por mi piel, las notas altas traspasan mis oídos mientras trato de coordinar mi cuerpo al mismo ritmo. Tú me pones eufórica… tu cuerpo choca contra el mío mientras nos abalanzamos en esta danza sin final… salvaje… pura… milenaria.
Se que debo parar, pero no puedo… el batir de alas ya está hecho… ya despegué de esta tierra indómita para dormir en otros lugares con tu piel como única compañía. Oigo gritos eufóricos e incoherentes a mi alrededor, y se que soy causante de alguno de ellos, pero mi garganta quema y pide más… gime, ruge y pide más… grito!.
Y la música vuelve a traspasar mis oídos como el dulce elixir que necesito para esta danza sin final… es mi puente entre cuerpo y alma y el lugar donde todo puede pasar. Mi piel mojada reclama el aire fresco para calmar el ardor y río…. Mi risa se oye como notas extras de la música que agita mi cuerpo, tan pura y alegre que vuelvo a reír… me río de mí, me río de ti que me miras feliz, me río de las luces parpadeantes que me llevan a otra dimensión envolviéndome. Levanto mi cabeza y río… y agradezco al cielo estar viva.
Y sacudo mi cabello cuando mis gracias llegan al cielo, mis hilos sueltos danzando alrededor de mí se azotan en mi rostro feliz, como mariposas en días estivales. Y tú estás ahí… bajo el brillo de las luces como un ángel triunfador, con tus pies chocando contra el suelo… como los míos y esa risa tan feliz... la risa que me contagia y que me hace carcajear a la vez. Y tomas mi cintura para sacudirnos al ritmo...
Y grito!...
Porque mientras nuestros cuerpos se sacuden entre cientos de personas nuestras almas se reconocen, choca la piel, se oyen nuestras risas, podemos gritar… y un beso final, señalando la hora de la partida. Entonces las luces dejan de girar y la música se acalla guardando su suave y ligero compás… hasta otra ocasión en que nuestros cuerpos se vuelvan a rozar.
Y en el aire nauseabundo, producto de aquella mezcla exquisita de gente feliz, nuestras respiraciones agitadas, son lo único que se puede escuchar…

viernes, 13 de agosto de 2010

Habitación 23



Habitación 23

Ella se recargó en la pared del ascensor mientras sus manos ajustaban su portaligas en su lugar, debajo de su vestido. Miró hacia arriba y se percató que solo faltaba un piso más para llegar a su cita fija de todos los viernes.

Hacía más de un año que lo hacía, más de un año que los viernes dejaba de hacer el papel de madre y esposa para convertirse en amante. Y no se arrepentía. Ese secreto nunca salía de la habitación veintitrés, nunca salía más allá de ese edificio. Y su vida estaba bien así… tal cual se presentaba. No necesitaba nada más.

Ese día era especial, ella llegaba tarde… su fastidioso marido había faltado a su trabajo por una enfermedad estomacal, así que tuvo que asegurarse de que él obtuviera sus medicinas y cerrara los ojos para su siesta reparadora así ella se calzaba su único par de zapatos de 13 centímetros de tacón, se pusiera su vestido sexy y su tan usado portaligas, tapara su secreto con su sobretodo negro y saliera de su departamento dejando a los niños con su cordial vecina. Ella había corrido hasta su cita de cada viernes.

El sonido del ascensor al detenerse la apresuró a bajar su vestido y acomodarse su sobretodo y salir por el desolado pasillo de paredes blancas hacia aquella tan anhelada habitación, sus tacones resonaban en el piso de mármol color marfil y casi pudo ver su reflejo antes de llegar a la puerta cahoba que marcaba el destino de cada viernes.

Solo fue suficiente que sus nudillos golpearan una sola vez para que luego de cinco segundos la puerta se abriera y su cita de cada viernes la recibiera con su mirada ansiosa… y entonces ella se sintió revivir cuando él se hizo a un lado para darle paso. Los percances de la semana, los problemas, las discusiones, su ardua labor como señora de su casa, como madre y esposa… se desprendieron de ella y quedaron en el corredor, detrás de aquella puerta blanca con el número 23 en su frente, listos para irse con ella cuando saliera de vuelta. Listos para cagar en su espalda de nuevo… pero con la esperanza de olvidarse de ellos cada viernes cuando esos labios la besaban, cuando esas manos la tocaban… cuando una y otra vez… descubría su placer.